Periódico El Financiero.
BUR BUJA INMOBILIARIA
CONTINÚA CREC IENDO
Muchos costarricenses creen que el valor de las propiedades en el país está por las
nubes. Sin embargo, los extranjeros
que invierten en el país nos
consideran un destino mucho más barato
para comprar una casa que sus naciones
de origen u otros de la región.
Para los valuadores, este factor crea
una sobrevaloración de los precios.
Mientras tanto, los corredores y desarrolladores
piensan que es lo justo por
todo el valor agregado que recibe el inversionista
al comprar una propiedad en
Costa Rica.
Los inversionistas extranjeros pagan
por el inmueble pero también por un
“producto país” que incluye clima social
relativamente estable, apertura comercial
y localización geográfica.
Esta diferencia entre el precio “real” y
el precio que dicta el mercado crea una
burbuja inmobiliaria, la cual nadie teme
todavía que se rompa. Sin embargo, los
expertos recomiendan vigilar la evolución
del mercado para evitar consecuencias
devastadoras.
Miguel Bolaños es presidente del Instituto
Costarricense de Valuación (Icoval).
Su preocupación principal es que
hay zonas en las que “los precios de los
bienes están totalmente disparados”.
Para Nicolás Vialé, de Century 21
Coastal Real Estate con sede en Guanacaste,
la vista panorámica de los terrenos
cercanos a la costa guanacasteca
y los acabados de lujo y facilidades
adicionales de los
condominios verticales
en Escazú, incrementan
el precio.
CARACTERÍSTICAS DE LA BURBUJA
Walter Campos, valuador del Grupo
Aica, empresa desarrolladora de proyectos
inmobiliarios, está de acuerdo en
que la variación de los precios es grande
principalmente en las zonas costeras.
“El tipo de desarrollos que se comercializa,
enfocado a personas de otros
países muy adineradas, eleva considerablemente
el precio y afecta a los nacionales”,
indicó.
“Para el extranjero que viene con capital
fuerte, el precio le parece barato,
por eso los desarrolladores no lo bajan”,
agregó.
Los precios también se incrementan
en la Gran Área Metropolitana.
En la edición del 25 de abril del año
pasado del Suplemento de Bienes Raíces,
se informó de proyectos como uno
ubicado en el sector Los Laureles en Escazú
que consistía en una serie de torres
de apartamentos con acabados
de lujo y diversos servicios
adicionales. Las áreas de
los apartamentos van
de los 239 a los 345 metros cuadrados y
el precio base era de US$250.000.
Actualmente, otros con los mismos
estándares de calidad se están construyendo
en la zona, también son torres de
apartamentos de lujo y servicios múltiples
pero el tamaño y el precio variaron.
Uno de ellos ofrece unidades con
áreas entre 81 y 160 metros cuadrados.
Los precios de estos apartamentos oscilan
entre los US$150.000 y los
US$300.000. Es decir, el precio del metro
cuadrado pasó de US$1.046 a
US$1.851 aproximadamente.
CONSECUENCIAS DEL ESTALLIDO
Miguel Bolaños, del Icoval, advierte
que si la burbuja estalla se podrían presentar
problemas serios para las entidades
financieras que prestaron créditos
sobre propiedades de valor muy alto.
En ese momento el valor de los bienes
sufrirá una caída importante, lo que
podría representar una situación de
riesgo para los bancos.
Aunque la metodología de “valor de
reposición” es la más utilizada en avalúos
para respaldar una garantía hipotecaria,
está creciendo el uso del “método
de mercado” o de la oferta y demanda,
explica Bolaños.
Esa es la razón por la que muchas
propiedades adquieren un valor superior
al aparente y también por la que los
avalúos pueden diferir de un profesional
a otro, agregó el experto.
Según Óscar Bonilla, investigador del
Icoval, por año se están realizando
120.000 avalúos para entidades financieras.
Insiste en que deben homologarse
los métodos y
crear una única base
de datos oficial o al
menos única en la
que se encuentren
los parámetros necesarios
para hacer
una valuación de
calidad.